Los jamones proceden de cerdos ibéricos, cuyo explotación extensiva (vida natural en el campo y en libertad), con aprovechamiento de las producciones de dehesas con principalmente alcornocales, quejigos y encinares, proporcionando a estos deliciosos animales sus características diferenciales:
El ejercicio realizado durante el pastoreo y la montanera, los dotará de un esqueleto fuerte y una musculatura vigorosa, con especial textura y dureza muscular de las partes que componen la pieza comercial o jamón.
La alimentación espontánea y sobre todo la bellota, dará sabor y color específicos de la carne de este tipo de ganado y de sus productos.
El buen jamón ibérico procederá de animales cebados en montanera hasta el momento de su sacrificio:
Por la existencia de aceites esenciales en la bellota, cuyo aroma se incorpora a las carnes del animal.
Porque la grasa producida por el alimento bellota es más fluida y en el sudado de los jamones se reparte mas uniformemente entre las fibras musculares.
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